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Cra. 55 # 11-56 · Ed. Kuna
Rionegro, Antioquia — Colombia

/ inteligencia artificial /
En casi toda organización hay una franja de trabajo que se repite: la misma consulta cien veces, el mismo formulario transcrito a mano, el mismo informe armado cada lunes con datos de tres sitios. Consume horas de gente capaz y no produce nada que esa gente no pudiera hacer dormida.
Un agente bien montado se ocupa de esa franja y —esto es lo importante— sabe cuándo no le toca a él. Escala a una persona lo que sale de su alcance, con el contexto de la conversación, en lugar de improvisar una respuesta.
Trabajamos con «personas» de IA: perfiles configurados para un puesto y un tono, con lo que pueden decir y lo que no. No es un chatbot genérico con el logo encima; es una pieza que conoce tu operación y responde como responde tu equipo.
Y se conecta con lo que ya tienes. Una automatización que obliga a cambiar de sistema no se adopta: se abandona en tres semanas.
Encontrar la repetición
Se mide dónde se va el tiempo. Casi nunca está donde el equipo cree, y ese dato solo cambia mirándolo.
Diseñar el agente
Qué sabe, qué tono usa, qué no debe decir y cuándo tiene que dar paso a una persona.
Piloto con gente real
Se prueba con el equipo antes de abrirlo a clientes. Ahí aparece lo que ningún diseño previó.
Medir y ampliar
Cuánto tiempo se recuperó. Con ese número se decide si vale la pena llevarlo al siguiente proceso.
/ hablemos /
Un asistente se desactualiza, los documentos cambian y los modelos se renuevan. Por eso trabajamos con planes mensuales: mantenemos la base de conocimiento al día, afinamos lo que ya está andando y vigilamos el costo. Igual que llevamos veinte años haciéndolo con el hosting.
Cuéntanos qué trámite o qué proceso te está costando más tiempo. De ahí sale la conversación.